Deformidad

Si bien para Foucault existen sistemas que excluyen los discursos (la prohibición, rechazo, voluntad de saber, etc.), no se podría pensar en una exclusión “interior” más que por sumisión del discurso del sujeto, el cual sigue, aunque tenga “mucho” que decir, en lo no dicho, y es no dicho por la institucionalización, en tanto que para Foucault la forma de cultura es eso: una institucionalización del saber, una sumisión del discurso. Aunque se hable, por ejemplo, del comentario del comentario, que es lo dicho de lo que está ya ahí, es por las distintas formas que puede tomar una disciplina la que evita el azar o las distintas rutas que deforman el discurso.

Para Lacan el discurso, el deseo, es manoseado en las vicisitudes que realiza en su paso por el grafo, el sujeto “cornudo”, engañado, cree decir lo que quiere decir sin saber que dice, se prohíbe, se altera, se excluye, se cambia, se deforma por ese Otro que anda por ahí, corneando al sujeto.

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